XV Premio Jurídico ABC-Cajasol
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El XV Premio Jurídico ABC-Cajasol agradece a Andrés Ollero «mantener en pie los pilares del Estado de Derecho»

Reconoce la trayectoria del catedrático de Filosofía del Derecho y magistrado emérito del Constitucional en un acto que reivindica la independencia judicial y critica el clima de presión que soportan los juec es desde la política

La sencillez y calidad humana de Andrés Ollero Tassara (Sevilla, 1944), catedrático de Filosofía del Derecho y exmagistrado del Tribunal Constitucional, se demostró este miércoles durante el acto de entrega del XV Premio Jurídico de ABC-Fundación Cajasol que él mismo recibía y que se celebró en la sede de esta última institución, en la calle San Francisco, en el mismo edificio que albergó durante siglos la Real Audiencia de Sevilla. El jurista, en vez de entrar en cuestiones controvertidas, de usar el atril para pronunciar una conferencia académica o jurídica, o de hacer un alegato político -fue 17 años diputado en el Congreso- ni siquiera ‘vender’ su libro -también es escritor de ‘Y parece que fue ayer…La legislatura del agotamiento del cambio’- agradeció el reconocimiento profesando su amor a su ciudad natal, vinculando toda su carrera a su condición de «sevillano en el exilio». Fue esta la excepción de un acto marcado por la reivindicación de la independencia judicial y las críticas al clima de presión que soporta la Justicia española en la actualidad.

No faltó la pregunta del millón, por no decir de los millones: qué finalidad pensaba darse a cada uno de los nacientes edificios. Ellos pensaban hacer algo parecido en Hannover y esa respuesta les parecía clave para justificar la carretada de millones ya visiblemente en marcha. Como mentir está feo, solo pude contestar que había edificios con propósito de permanencia, junto a una mayoría previsiblemente efímera y que la infraestructura permitiría un uso productivo.

Alberto García Reyes, Andrés Ollero, José Antonio Nieto y Antonio Pulido, en la entrega del Premio Jurídico ABC-Cajasol. (Raúl Doblado)

A la reunión, entendida como un homenaje al secretario general del Instituto de España, asistieron el consejero de Justicia, Administración Local y Función Pública de la Junta de Andalucía, José Antonio Nieto, así como altos cargos de dicho departamento, el presidente de la Audiencia de Sevilla, Álvaro Martín, y numerosos magistrados y representantes de la abogacía. Ejerció como anfitrión Antonio Pulido, quien destacó el nivel del premio, considerándolo como un evento «referencia» en reconocer figuras relevantes del ámbito jurídico. De Ollero subrayó «su profunda reflexión entre derecho y moral» que forma parte de la «valiosa herencia intelectual» a la que este miércoles se rendía tributo.

Siguió el turno de intervenciones el director de ABC de Sevilla, Alberto García Reyes. Fue el encargado de enumerar los méritos del premiado, al que el jurado decidió por unanimidad reconocer por una carrera «marcada por una prolija actividad universitaria y una modélica independencia que hoy debería servir de guía a quienes ponen en duda el sistema».

El discurso del director de este periódico giró en torno a la defensa del Estado de Derecho y de la separación de poderes, usando para ello una frase atribuida al escritor argentino Julio Cortázar: «El mérito es mantener la independencia cuando el poder te respira en el cuello».

«La presión a la que está siendo sometido el Poder Judicial en España actualmente ha superado todos los límites de la decencia democrática», afirmó al inicio de su discurso. A su entender, España asiste a «un acoso liderado por ministros de España» que cuestionan resoluciones judiciales cuando «no son de su agrado».

El periodista evocó uno de los momentos más emotivos vividos recientemente en un acto jurídico para ilustrar esa situación. Recordó la intervención del magistrado Santiago Martínez-Vares García, quien, al recibir un reconocimiento de la Universidad CEU Fernando III, sostuvo entre lágrimas la estatuilla y apenas acertó a decir: «Soy juez. Toda mi vida he sido juez». «Nunca vi sentencia más irrevocable que esas lágrimas», aseguró García Reyes, que convirtió esa imagen en el hilo conductor de una intervención dedicada a reivindicar el papel de la judicatura en tiempos de acusaciones de lawfare y cuando la percepción de independencia en España, según el Eurobarómetro, es de las más bajas de la Unión Europea. «El señalamiento con nombres y apellidos a jueces desde la tribuna del Congreso de los diputados ha marcado un punto de inflexión», lamentó. Rocío Vázquez

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