Me dirijo a ustedes desde Cúllar, localidad natal
de don Gregorio Salvador Caja, con motivo
de los trabajos preparatorios de cara al año 2027,
en que se cumplirá el centenario
de su nacimiento en esta villa.
Carlos Torrente Casado
Me ha alegrado de veras recibir, en mi condición de secretario general del Instituto de España, un mensaje de procedencia granadina, por su origen y por su motivación, al resaltar la figura de un inolvidable miembro de Real Academia Española y, en consecuencia, del citado Instituto, que coordina a las diez en él integradas.
En efecto, Gregorio Salvador nació en Cúllar el 11 de julio de 1927. De familia republicana, la guerra le situaría a los nueve años en tierras gallegas, cuidando el ganado de unos familiares, pero teniendo a la vez a su alcance una nutrida biblioteca, que le aficionó a la lectura. Regresaría más tarde a Granada, donde realizaría sus estudios universitarios. El Boletín de la Española da cuenta de que participó en la organización del primer homenaje a Federico García Lorca celebrado en la ciudad.
Ya en 1953 se doctoró en la Universidad Complutense. Fue discípulo del no menos inolvidable Manuel Alvar, con el que colaboró en la elaboración del ‘Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía’. Analizaron en más 300 localidades el lenguaje usual, con frecuencia con interlocutores analfabetos y con la novedad de incluir a mujeres entre los informantes. De hecho, fue pionero de la comparación entre el habla masculina y femenina. Recordaba cómo algunos de esos pueblos estaban tan mal comunicados que era preciso acceder a ellos en burro.
Catedrático de instituto en 1959, llegó a ser director del de Astorga. Realizó estancias en Estados Unidos y en 1966 llega como catedrático de universidad tinerfeña de La Laguna, en la que sería decano. En 1975 se convierte durante cuatro años en catedrático de la Facultad de Letras granadina, antes de pasar a la Autónoma y la Complutense de Madrid.
En 1986 ingresa en la Española, ocupando el sillón q, con un discurso sobre dicha letra. Fue durante ocho años vicedirector de esa Real Academia; llegó a ser el más antiguo de sus miembros con 2.385 asistencias. Falleció a los 93 años, mientras leía.
Por eso, me ha parecido muy acertado que, para mantener su recuerdo, se pretenda crear, en la biblioteca municipal de Cúllar, «un fondo bibliográfico que puede constituir un homenaje sencillo, quizá antiguo en su forma, pero profundamente vivo en su intención». Como consecuencia, no solo se han solicitado al Instituto de España y otras instituciones el envío de publicaciones, sino también se ha animado a enviar «obras de sus amigos, discípulos, colegas, contemporáneos y estudiosos posteriores; trabajos ayuden a comprender el contexto intelectual en el que desarrolló su labor y el ensanchamiento del estudio del español al que tantas generaciones de investigadores han contribuido».
Por mi parte, no he dudado en aprovechar esta oportunidad de consolidar mi estrecho vínculo con todo lo granadino, enviando publicaciones del Instituto de España; algunas de ellas con contribuciones suyas. He seleccionado también algunas de las mías, para que no falten allí. No solo como homenaje a él, sino también, porque regalar un libro es invitar a una conversación a un lector desconocido, abriendo un diálogo virtual, porque no hay nada más enriquecedor que vivir leyendo. Seguro que muchos granadinos, sean o no autores, querrán estar presentes en Cúllar, a través de un libro que caiga en manos de un curioso lector que, quién sabe cuántos años después, se embarque en la gran aventura de leer.
Los promotores lo tienen claro: «cualquier aportación, por modesta que pudiera parecer, sería recibida en Cúllar como un verdadero tesoro. No buscamos tanto una obra concreta como el gesto mismo de participación en un homenaje que desea construirse de manera orgánica, libre y compartida, a partir de los aportes de instituciones, entidades, amigos, conocidos, lectores y continuadores de la memoria de Gregorio Salvador. En un tiempo en que la cultura en papel parece a menudo extinguirse o quedar relegada».
Cualquier «gesto se verá tremendamente agradecido en este pueblo y en la iniciativa que impulsamos. Todo aporte quedará debidamente acreditado y ameritado, y así se lo haremos llegar cuando, más adelante y cercana la efeméride, el fondo tome verdadera forma y su entidad sea más que honrosa».
Por si acaso, por mi cuenta, ahí va la dirección: Biblioteca Municipal. Calle Baño, 2. 18850 Cúllar (Granada). Andrés Ollero Tassara


